martes, 23 de octubre de 2012

Barro Ebro

Un año sin jugar a fútbol, y varios meses sin coger la bicicleta. Ese es mi resumen y así está el panorama.

Hoy, después de varios meses, he vuelto a coger la bicicleta y he hecho unos kilómetros "razonables", no cuento un par de veces que la cogí la semana pasada porque fue como dar la vuelta a la manzana como quien dice.
A una velocidad bastante lenta, he recorrido todo Movera en dirección al puente verde de la Alfranca, mi objetivo era ese, hacer algún kilómetro en llano para fortalecer la rodilla.
La tarde era perfecta, con una temperatura fresca a pesar del cielo descubierto que hacía que el Sol fuera el principal protagonista dando alegría al entorno. Daba gusto ir en manga corta y pantalón corto, pero a pesar de ello, el ambiente estaba cargado con un olor que me hacía recordar que el invierno se está acercando.
Hoy era un día de esos en el que los bichos tienen hambre, y la poca brisa que corre, hace que eleve largos hilos de telas de araña, algunos con araña incluida, y hagan de bufanda en algunas ocasiones, o en cinta de pelo en otras, o incluso, en varias ocasiones, hace que la bicicleta estuviera sin limpiar años por las telas de araña que se enredaban en los cables de los frenos de la bici.

Tenía ganas de ver el río en como había quedado después del diluvio que cayó este fin de semana, estaba seguro de que todavía habría un buen rastro.
Y así es como me lo he encontrado.




 Increíblemente este parecía el río, pero realmente



 Era este



Aquí el río a la izquierda, y el río de barro a la derecha.

Las sensaciones han sido las que esperaba, en alguna ocasión alguna molestia en la rótula pero nada importante para poder fastidiar algo de lo que hacía tiempo tenía ganas.


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