4 de Julio del 2008, llego al Santuario del Moncayo, un refugio que esta a unos 1.400 metros de altura. Pasando el santuario entro en un sendero de pinar en forma de zigzag, es un paseo muy agradable ya que tienes toda la naturaleza a tu alrededor. Una vez terminado el sendero llegas al Circo de San Miguel, supongo que estará denominado así por el impresionante terreno que hay en forma de circulo. Es una zona seca y rosa, con muchas piedras y rocas sueltas. Desde la base de San Miguel se aprecia claramente el final del Moncayo, el cual engaña mucho ya que parece que es practicamente recto, y no es así. Aquí empezaron mis primeros problemas, aunque los estuviera arrastrando desde q cerré la puerta de casa con llave, desde el primer momento me tenia que haber informado de la ruta del Moncayo, pero por confianza no lo hice. Tenia enfrente el Circo, y el camino se acababa justo ahí pero por falta de información, no sabia que el camino continuaba por el lado de la izquierda, y continué de frente, por donde yo creía que el camino iba a ser mas corto.
El Sol empezaba a apretar y no tenia ningún tipo de protección solar y veía como mis brazos iban cogiendo un color rojo vivo. Iba con una camiseta corta, unos piratas y una mochila equipada con tres botellines de agua, el Sol era uno de mis grandes problemas de momento, ya que en pleno Julio el calor es insoportable. Al cabo de 30 minutos la cosa se empezó a complicar, la montaña cada vez se estaba inclinando más y era mas complicado subirla. Decidí descansar 5 minutos y disfrutar las vistas que en ese momento tenia.
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Entonces empecé a pensar en darme la vuelta y volver para Zaragoza, ya que la subida era muy complicada, pero lo que también era complicada era la bajada, no me había dado cuenta lo pronunciada que era y lo peligrosa, pero pensé que igual subiendo hasta arriba, podría encontrar el camino fácil para poder bajar sin problemas..., ESA FUE LA PEOR DECISIÓN QUE TOME A LO LARGO DEL DÍA. Seguí montaña arriba, y ya llevaba encima cuatro horas desde el comienzo de la subida, la mochila que llevaba a la espalda, me la tuve que poner en el pecho, porque por el peso que tenia atrás una de las veces me hizo perder el equilibrio y me faltó muy poco para caer por el precipicio de espaldas. Había que tener mucho cuidado. Llego un momento de desesperación, en el que mis problemas eran bastantes mas grandes. Cada tres metros que conseguía ascender, dos los descendía, porque el terreno era muy inestable por las piedras sueltas y eso a la vez lo convertía en muy peligroso, en cualquier momento podría descender muchos más metros y ocurrir una catástrofe.Al final, quedándome a tan solo 10 metros de la cima, decidí bajar, ese tramo era totalmente vertical, como una pared, mi nivel no era suficiente, el intentarlo me hubiera costado posiblemente la vida y no merecía la pena. En el momento de la bajada, cada intento era un tropiezo, por lo tanto una caída, que tenía que corregir agarrandome como podía en piedras que estaban pegadas a la montaña, y eso me hizo acabar con muchas magulladuras.
Consejos:
1º NUNCA SUBESTIMEIS UNA MONTAÑA.
2º PREPARAR SIEMPRE UNA RUTA ANTES DE IR.
3º CADA PASO QUE DES AL FRENTE, DATE LA VUELTA Y FIJATE QUE PUEDES VOLVER, Y SI VES QUE NO PUEDES, ES HORA DE QUE VUELVAS PARA CASA.