sábado, 8 de diciembre de 2012

Lo que el viento se llevó

Al abrir los ojos me he dado cuenta de que la mañana iba a ser complicada, las persianas silbaban avisándome de lo que me iba a esperar.
Cuando llego al garaje de casa de mis padres, me encuentro a mi padre hablando en 100 idiomas diferentes, y no me extraña, era la hora de salir y se acababa de dar cuenta de que los cambios no le funcionaban. Al final, después de un rato, consigue "apañarlo" y se atreve a salir con ella.
Esta vez no hacía aire no, era la madre del aire, exactamente la madre de la del Jueves pasado. Nos informamos de la dirección del viento el día anterior, y hacemos la ruta de tal manera de que a la vuelta tuviéramos a favor el aire. El viento soplaba en dirección noroeste, así que una buena ruta era ir hasta Utebo y después volver por otro lado.

Cuando salimos de Santa Isabel nos dirijímos directos a Vadorrey para cruzar el puente nuevo que han hecho, ahí veo a unas aves muy curiosas situadas en un bloque de hormigón en medio del río y que desconozco totalmente, me recuerdan a los pingüinos... Tengo ganas de saber que aves eran.

Subimos río arriba hasta coger el camino que nos lleva a Monzalbarba, el viento va totalmente en contra pero al estar frescos lo llevamos relativamente bien. 
Cuando salimos de Monzalbarba, practicamente entramos en Utebo y desde ahí nos desviamos a Garrapinillos, asi que el viento ya no lo tenemos de frente, si no de lado.
Justo antes de entrar a Garrapinillos, encontramos una fuente y aprovechamos para aprovisionarnos bien y descansar un poco. Ya estabamos cerca del punto que quería ir, el Aeropuerto, y aunque no haya nada, me gusta esa zona, quizá sea los buenos recuerdos de ir en avión, asi que quería volver por allí para recordarlo.

Cuando salimos de Garrapinillos, al acabar la recta que hay, nos metemos por un camino que lleva al canal, sabíamos que ya terminábamos la peor parte, el ir en contra del aire, y ahora solo quedaba disfrutar del momento. Vamos bajando el canal pero mi idea era cruzar al otro lado, que era la única manera de poder ir a las pistas de aterrizaje. Si en vez de coger el camino, hubiéramos ido por carretera, no hubiéramos tenido problemas. De todas formas, seguimos canal abajo para ver si nos encontramos una pasarela y la podemos cruzar. Pero no, no la encontramos.
En ese momento encuentro un camino a la izquierda que lleva a la carretera anterior, pero que para llegar a ella, había que pasar por un solar con una casa que ponía en la ventana, SE VENDE. Nos acercamos y veo un coche con una manta tapando la ventana rota y a un hombre 4x4 de espaldas a nosotros entrando a esa casa y con un perro 6x6 mirandonos fijamente.
- Ostiás papá, ¿lo ves?
- ¿El qué?
- Eso de ahí.
- ¡Dios!
- Si, eso.
- No creo que haga nada.
- Eso espero, ¿tu ves las patas que tiene?
- Bueno, vamos a pasar.
Subimos las bicicletas a pulso a unas piedras 2x2 y bajamos. Mi padre engancha la bici y se va sin mirar atrás. El perro se va lentamente hacia la casa hasta entrar. Yo, mirando fijamente esa puerta, deseando que no saliera ni el 6x6, ni el 4x4 no encuentro el pedal.
- ¡¡¿Dónde narices esta el pedal?!! Es más fácil que mires los pedales que mirar fijamente a la casa Sergio.- Pienso entre mí.
Al final engancho el pedal y salgo escopeteado de allí.
Me vuelvo a encontrar con mi padre.
- ¿Tú no has visto al hombre verdad?
- No
- Vale, vale.
- ¿Era muy grande?
- Algo.
Llegamos a la carretera y vamos en dirección a las pistas de aterrizaje. Cuando llegamos aprovechamos a comer algo y recuperar energías, yo también aprovecho para hacer unas fotos.




Nos adentramos en el polígono de Plaza y vamos dirección al parque plaza, cuando llegamos nos encanta el lugar, nunca habíamos estado y nos gusta mucho.


Desde ahí, cruzamos de nuevo el canal y vamos dirección a la ciudad. Cogemos el carril bici en Casablanca y volvemos a Santa Isabel.


Una ruta de 58 kilómetros ideal para repetir y muy divertida. De nuevo las sensaciones han sido buenas, no he tenido problemas con la rodilla y eso indica que ya estoy practicamente recuperado.

Por cierto, no me pregunteis por la mandarina