El día anterior la veíamos desde la ventana de la casa rural que habíamos alquilado, que preciosa es, ¿verdad?
Disfrutamos del día por Tarazona y nos vamos pronto a descansar porque sabemos que al otro día nos espera un día de cansancio, pero sobre todo de emociones para uno y de emociones nuevas para otra.
Nos levantamos a una hora buena sin madrugar, aprovechamos que estamos cerca del Moncayo para dormir un poco más.
El día se levanta con bastante calor, cuando subimos en coche hasta el Santuario yo decido subir en manga corta a la cima, Laura, que es más precavida piensa que es mejor subir con una chaquetita.
Laura se queda observando el Circo de San Miguel, le esta gustando...
La subida se hace un poco larga, y es más que nada porque el calor agota mucho y Laura aún haciendo algo de deporte, le agota un poco mi ritmo. No hay problema, se va más despacio y ya llegaremos. Disfrutamos de unas vistas bellísimas, y es que no es lo mismo verlo en fotos que con tus propios ojos.

Nos cruzamos a mucha gente, es un domingo y normalmente ese día aprovecha todo el mundo para hacer algo al aire libre, como nosotros. El día anterior me había preparado un bocadillo de jamón para comerlo arriba, Laura no, prefería comer abajo, aunque al final nos lo comimos entre los dos.
Pudimos disfrutar de un día muy despejado, de hecho se podían ver los pirineos perfectamente. Hacía mucho frío, como de costumbre allí arriba, pero yo nunca aprendo, Laura estaba bien tapadita con su chaqueta.
La bajada fue muy entretenida, yo ya había bajado más de una vez y me sabía “bien” como bajar, a Laura le daba más respeto, así que bajamos despacio y con buena letra, más que nada por las lesiones, que ahí donde estábamos están más que presentes, no tenemos un calzado correcto respecto a las condiciones de montaña y eso nos podría dar algún susto.
Cuando llegamos abajo estamos cansados, comemos en el restaurante del Santuario y recuperamos fuerzas. Es hora de volver.
Nos lo pasamos muy bien, las sensaciones de Laura han sido muy buenas arriba, se que le ha gustado y ella me lo dice. Decimos de volver otro día, yo le digo de volver para Octubre más o menos, no tenemos el calor de Julio y hay menos gente, y hay más probabilidades de ver unas condiciones meteorológicas como lo que me encontré yo el año pasado con el mar de nubes.
También a la próxima vez que subamos aprovecharemos e iremos a otro lugar de la cima del Moncayo que nunca he estado y que con Laura lo estrenaré por primera vez, ya he subido varias veces, sí, pero ahora que sé que hay cosas nuevas por allí arriba me entran ganas de subir de nuevo y conocerlas.
