domingo, 28 de octubre de 2012

Puente verde

Cogí la bicicleta sin saber a donde me iba a dirigir, sólo sabía una cosa, que tenía que ser una ruta sencilla, sin cuestas.
Al final me decido por volver al puente verde de la Alfranca, y si me encuentro bien, ampliar el recorrido volviendo por otro lado. Esta vez no voy solo, mi padre también me acompaña.
Salimos bastante tarde de lo común. Son las diez de la mañana, y frío no hace, pero el viento que sopla tampoco es normal.
Vamos por caminos de Movera hasta el camino que se dirige al puente verde. En algunos tramos el viento hace que nuestra pedaleada nos hiciera sentir que volamos, pero en otros, a mi personalmente, se me hace cuesta arriba y me provoca mal estar en la rodilla. De camino al puente lo hablamos y lo tenemos decidido, no ampliamos ruta.
Cuando llegamos al puente, en la parte de "barro ebro" nos fijamos de que hay multitud de huellas de animales marcadas en el barro, desde huellas de zorro, hasta huellas de cigüeñas.
Nos hacemos la foto como justificante...







Y volvemos para casa.

En algunos tramos me tengo que parar para descansar la pierna, pero estoy contento porque aunque sea poco a poco, voy mejorando, y si se supone que todo va bien, de aquí a dos meses estaré perfectamente recuperado.

martes, 23 de octubre de 2012

Barro Ebro

Un año sin jugar a fútbol, y varios meses sin coger la bicicleta. Ese es mi resumen y así está el panorama.

Hoy, después de varios meses, he vuelto a coger la bicicleta y he hecho unos kilómetros "razonables", no cuento un par de veces que la cogí la semana pasada porque fue como dar la vuelta a la manzana como quien dice.
A una velocidad bastante lenta, he recorrido todo Movera en dirección al puente verde de la Alfranca, mi objetivo era ese, hacer algún kilómetro en llano para fortalecer la rodilla.
La tarde era perfecta, con una temperatura fresca a pesar del cielo descubierto que hacía que el Sol fuera el principal protagonista dando alegría al entorno. Daba gusto ir en manga corta y pantalón corto, pero a pesar de ello, el ambiente estaba cargado con un olor que me hacía recordar que el invierno se está acercando.
Hoy era un día de esos en el que los bichos tienen hambre, y la poca brisa que corre, hace que eleve largos hilos de telas de araña, algunos con araña incluida, y hagan de bufanda en algunas ocasiones, o en cinta de pelo en otras, o incluso, en varias ocasiones, hace que la bicicleta estuviera sin limpiar años por las telas de araña que se enredaban en los cables de los frenos de la bici.

Tenía ganas de ver el río en como había quedado después del diluvio que cayó este fin de semana, estaba seguro de que todavía habría un buen rastro.
Y así es como me lo he encontrado.




 Increíblemente este parecía el río, pero realmente



 Era este



Aquí el río a la izquierda, y el río de barro a la derecha.

Las sensaciones han sido las que esperaba, en alguna ocasión alguna molestia en la rótula pero nada importante para poder fastidiar algo de lo que hacía tiempo tenía ganas.