Al final me decido por volver al puente verde de la Alfranca, y si me encuentro bien, ampliar el recorrido volviendo por otro lado. Esta vez no voy solo, mi padre también me acompaña.
Salimos bastante tarde de lo común. Son las diez de la mañana, y frío no hace, pero el viento que sopla tampoco es normal.
Vamos por caminos de Movera hasta el camino que se dirige al puente verde. En algunos tramos el viento hace que nuestra pedaleada nos hiciera sentir que volamos, pero en otros, a mi personalmente, se me hace cuesta arriba y me provoca mal estar en la rodilla. De camino al puente lo hablamos y lo tenemos decidido, no ampliamos ruta.
Cuando llegamos al puente, en la parte de "barro ebro" nos fijamos de que hay multitud de huellas de animales marcadas en el barro, desde huellas de zorro, hasta huellas de cigüeñas.
Nos hacemos la foto como justificante...
Y volvemos para casa.
En algunos tramos me tengo que parar para descansar la pierna, pero estoy contento porque aunque sea poco a poco, voy mejorando, y si se supone que todo va bien, de aquí a dos meses estaré perfectamente recuperado.





