miércoles, 18 de agosto de 2010

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El pasado 13 de Agosto fue un día para recordar, y un día en el que mis ojos disfrutaron de unas vistas espectaculares, el 13 de Agosto pude realizar unos de mis sueños, que era subir a la cima del Teide.
Era mi segunda montaña, y mi primer tres mil más alto de España, y esta vez no lo hacía sólo, si no muy bien acompañado.
Reconozco que la subida fue de lo más sencilla por la ayuda de autobus y de telesilla, pero lo que yo quería era subir, ¿cómo? me daba igual, pocas veces se esta en Tenerife, y no podía desaprovechar la posibilidad de subir arriba en tan poco tiempo, si que hubiera preferido ascender sin ayuda de telesilla, pero por tiempo y restricciones por mal tiempo me lo hubieran impedido. Los últimos 200 metros de altura que hay hasta llegar a la cima son empinados, pero bastante accesibles gracias a unas escaleras de piedra que hay. El viento hizo de sus travesuras, y no facilitó mucho la subida, de hecho, la gente que bajaba, no aconsejaba para nadar coronar la cima, y que nos pensaramos bien subir hasta arriba, yo le dije a Laura que no se preocupara, que primero subíamos y despues pensabamos que hacer. Lo más curioso que pude ver fueron las fumarolas, eran agujeros en el terreno en el que desprendía calor, en una de ellas me pegué un quemazo, y esque luego me dijeron que hay fumarolas que desprenden hasta 80 grados... Ya quedaba poco para llegar a la cima, y si que era verdad que el viento acojonaba bastante. Llegamos al cráter, y vimos parte del cráter de color amarillo por el azufre, y la emisión de humo que desprende todavía. Estamos practicamente arriba cuando nos encontramos un pequeño tramo sin roca alrededor y que hay una cadena para agarrarse, daba bastante impresión, pero con cuidado y aprovechando el aire continuo, se pudo pasar.
Llegamos a la cima, pero todavía faltaban unos 3 metros de altura para coronar el Teide. Laura prefiere quedarse abajo, y no arriesgarse mucho a subir arriba, ha conseguido lo que quería llegar hasta el pico y ha sido super valiente al luchar con su miedo a las alturas. Como había gente por ahí sentada, Laura se queda allí, y yo voy a terminar de subir el Teide y poder besar la piedra más alta de la montaña. Justo cuando llego arriba, el aire es totalmente diferente, tengo que estar agarrado a la roca para no salir volando, me pongo la mochila en un lado, saco la cámara y a poco se me va la mochila volando, la agarro con fuerza y me la vuelvo a poner, hago unas fotos impresionantes y grabo un vídeo hablando (cuando llegué abajo, puse el vídeo y no se oyó más que el viento, ni una palabra ni media, imaginaos la brisa que corría por ahí).





Arriba del todo, lo pude filmar, y esque desde el pico del Teide pudimos observar no todas por culpa de la calima, pero si casi todas las islas del archipiélago canario, Las Palmas, Gran Canaria y La Gomera, los dos días siguientes, volvimos a subir pero esta vez con el coche hasta la base del Teide, unos 2400 metros de altura, y se podía ver tambien la isla de Hierro, fue precioso.

Ha sido una experiencia inolvidable, en la que disfruté muchísimo con la persona que más quiero.


Gracias!

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